Los Monolitos Energéticos en Quito
Quito alberga un conjunto de espacios con importancia simbólica o religiosa en los tiempos que corren, pero que, en otras épocas fueron también espiritualmente importantes para nuestros ancestros: los parques de Chillogallo, Santa Anita, la Magdalena, el Panecillo, nuestra plaza mayor, el parque Matovelle de San Juan (detrás de la Basílica) y varios otros más. Si se ubican esos puntos en un mapa y luego se los une de forma sucesiva, se puede descubrir que están todos en una línea recta. Esta línea para los entendidos, corresponde a una suerte de columna vertebral, de eje energético de la ciudad entera. Esa línea no corre exactamente de norte a sur, tiene más bien una orientación algo transversal, noreste-suroeste.
En el 2003 el artista esloveno Marko Pogacnik identificó 11 puntos energéticos en la ciudad de Quito , coincide que estos se ubican en parques y plazas . Para identificar los lugares utiliza una técnica denominada LITOPUNTURA , que es como acupuntura para la tierra y en lugar de agujas , esculpió 10 monolitos y una placa de bronce, cada uno con su propio diseño, significado .
Para tallar se utilizo piedra del volcán Pichincha, cada uno tiene un diseño que le otorga una energía y característica especial. El monolito del Panecillo tiene dos Cosmogramas ( así se llama el símbolo tallado) y en la Plaza Grande no hay un monolito, hay una placa de bronce. La placa original fue sustraída y se la reemplazo con otra con un diseño diferente.
El artista presentó una propuesta y el Municipio decidió invitar al artista a Quito para que pudiera realizar un conjunto de esculturas en varios parques de la ciudad y si de paso, podía realizar un diagnóstico de las “energías” presentes en los espacios públicos, no se descartó que pudiera sugerir alguna intervención para corregir las “malas vibras” y aportar desde su conocimiento a mejorar la convivencia y la salud vital de los parques de la ciudad.
De acuerdo a Pogačnik, esa línea sería el “eje energético” de la ciudad… Ese eje, a su vez, sería la prolongación de un eje mayor, que atraviesa el Ecuador desde el Caribe hacía el Pacífico, uno de los “ejes energéticos” del globo terráqueo…
La ciudad de Quito es atravesada por un canal energético interoceánico Atlántico-Pacífico que sería una especie de línea divisoria del campo energético sudamericano y el de América Central.
En el Ecuador ese canal energético atraviesa de noreste a suroeste: las pirámides de la Hacienda Zuleta, el volcán Imbabura, las Pirámides de Cochasquí, la ciudad de Quito, el Atacazo, la Maná y la ciudad de Guayaquil.
Perpendicular a este canal transoceánico, otro eje sureste-noroeste, une el sistema del agua de la amazonía, con la cuenca del Pacífico. Pasando por el Ilaló, la ciudad de Quito y el río Guayllabamba.
La historia me pareció extraordinaria, lo primero que hice al llegar a la oficina fue buscar un plano de Quito y trazar con marcador la ubicación de esos puntos y unirlos con una línea para verificar si era cierto eso de que “todos” coincidían en una misma recta.
En la página Web de la Corporación Metropolitana de Turismo de Quito se menciona que el artista esloveno “trazó en la ciudad el paso del canal energético del que antes hablábamos, colocando 11 monolitos o esculturas de piedra a lo largo de 11 centros de fuerza. Hay varias evidencias históricas de que las culturas indígenas conocían ese canal, ya que algunos de sus sitios más sagrados están alineados con el canal energético”.
En la información de Quito-Turismo, se reseña que “Marko Pogačnik ha reflexionado sobre la idea del planeta tierra como un ser vivo. En la década de los ochenta, el escultor esloveno desarrolló la litopuntura, un sistema de curación para la tierra, similar al de la acupuntura… Pogačnik procura corregir los desajustes en la circulación de la energía en un espacio físico y mejorar el intercambio energético de ese espacio con su entorno”.



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